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martes, 17 de enero de 2017

¡Y se hizo la luz!... Y apareció Migraña 🙃



Después de una noche de largo y reparador descanso de una hora... despierto con una rigidez digna de una estatua de plomo, junto con su amada acompañante, Dolores.
Desperezándome cuál gato de escayola, mis pestañas aletean lentamente hasta vislumbrar un atisbo del día que iba a empezar. Un puñal luminoso atajó cualquier intento de abrir mis ojos al Mundo Exterior, allí donde la gente se mueve libre y constante con una fuerza que antaño tuve. ¿Quién osó clavarme ese puñal de luz? Era Migraña, La Traidora, que con malvada alevosía aparecía en mi vida con pérfida intención.
La luz de la mañana era su cómplice y yo, en mi ingenua previsión, había dejado entrar por el resquicio de una ventana mal cerrada, traicionada por Hipnos, al retirarme a mis aposentos.
Finalmente lo habéis conseguido, ¡trío pérfido! Rigidez, Dolores y Migraña ¡sois lo peor de mi existencia!
Pero no me venceréis aún... Por ahora, al menos. Aunque me rindo ante tamaño ataque y mis pestañas fuertemente cedan y, con fuerza demoledora, cierran mis ojos a la espera de clemencia y tiempos mejores. Tal vez el dios Cronos y Morfeo puedan aplacar ese ataque. Tal vez deba ceder a la alquimia y probar el brebaje mágico Acetilsalicílico e intentar, más tarde, volver al Mundo Exterior... ese gran desconocido tras lustros de mi existencia terrenal.
Mis párpados cerrados van a esperar ese tiempo mejor. Tal vez con renovadas fuerzas e ilusa esperanza, horas después, pueda acceder al Mundo Exterior.
Y con esa esperanza, finalmente, Morfeo me premió luchando contra el pérfido trío Rigidez, Dolor y Migraña con su beso ensoñador. Cronos se apremió a ayudar y, en sus pequeñas manos quedé protegida.
Gracias, Dioses.

jueves, 20 de octubre de 2011

Olores imaginarios pueden anticipar migrañas

ORIGEN: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=73178&uid=501267

Un 30 por ciento de las personas con migrañas recurrentes tienen alteraciones sensoriales previas al episodio.

Reuters

Por Amy Norton

NUEVA YORK (Reuters Health) - En algunas ocasiones, olores imaginarios pueden formar parte del "aura" que ciertas personas perciben antes de un ataque de migraña.

Un 30 por ciento de las personas con migrañas recurrentes tienen alteraciones sensoriales antes de que les comience a doler la cabeza. Esas alteraciones, conocidas como aura, suelen ser visuales (flashes de luz o puntos ciegos), hormigueo o entumecimiento y problemas para hablar o comprender el lenguaje.

Pero las alteraciones del olfato, conocidas como alucinaciones olfativas, no se suelen reconocer como parte del aura de las migrañas. "Creo que es porque no son comunes", apuntó el doctor Matthew S. Robbins, autor principal del estudio.

Pero nadie había realizado una revisión sistemática de la literatura médica hasta ahora, indicó a Reuters Health. El equipo, del Centro de Dolores de Cabeza Montefiore en Nueva York, revisó 25 casos publicados de pacientes con dolores de cabeza (la mayoría, migrañas) y alucinaciones olfativas.

Además, los expertos examinaron la historia clínica de más de 2.100 pacientes atendidos en el centro durante 30 meses. Hallaron que 14, o menos del 0,7 por ciento, habían percibido olores antes de sentir el dolor de cabeza. "No son muy comunes, pero sí distintivos", dijo Robbins.

Esos olores premigrañosos no son dulces. "Los más comunes son los similares al humo o algo quemándose", detalló el autor. Algunos pacientes mencionaron un olor a quemado, y otros precisaron olores como el humo de cigarrillo, de madera o de palomitas de maíz quemadas.

Además de esos olores, los participantes mencionaron los olores a "descomposición" (como los de basura o cloacas). Unos pocos percibieron olores placenteros, como el de naranjas o café.

Robbins explicó que, en general, los síntomas del aura incluirían un fenómeno llamado "depresión de la diseminación cortical", en la que a una onda de mayor actividad eléctrica en las células nerviosas del cerebro le sigue una onda de menor actividad.

Ese mismo fenómeno está detrás de las alucinaciones olfativas, según aseguró Robbins.

Dado que los centros cerebrales del olfato ocupan mucho menos espacio que los centros de la visión, eso podría en teoría explicar por qué los olores fantasmas no son tan comunes como las alteraciones visuales.

Varios trastornos, como el Parkinson, la epilepsia y los tumores cerebrales, pueden hacer que una persona perciba olores fantasmas.

Saber que las alucinaciones olfativas pueden anticipar migrañas le permitiría a algunos pacientes evitar hacerse "controles médicos exhaustivos" por otras enfermedades. Pero Robbins aclaró que cuando esas alucinaciones aparecen sin dolor de cabeza, deberían controlarse.

Se estima que el 11 por ciento de la población mundial tiene migrañas. Por eso, aunque las alucinaciones olfativas no sean algo frecuente del aura, las podrían estar teniendo una gran cantidad de personas.

FUENTE: Cephalalgia, online 23 de septiembre del 2011






domingo, 28 de agosto de 2011

Trastornos del sueño y cefaleas tensionales

ORIGEN: http://www.plataformafibromialgia.org/index.php/medicina/326-trastornos-del-sueno-y-cefaleas-tensionales.html

Las cefaleas tensionales constituyen una afección muy común en adultos
Aunque no sean un trastorno grave en términos de compromiso de vida o discapacidad, tienen un impacto muy importante en los aspectos psicológicos, sociales y económicos de las personas que las padecen.

Entre los múltiples factores vinculados con su aparición se ha mencionado problemas de tensión muscular y trastornos en el sueño (insomnio). Por otra parte, se ha comprobado que las personas con cefaleas tensionales tienden a recurrir al sueño como una estrategia para aliviar su problema doloroso, con lo cual se establece un tipo especial de vínculo que motivó una investigación científica, publicada en febrero de 2009 en la prestigiosa revista médica Journal of Clinical Sleep Medicine.

Los investigadores del tema, el Dr. Jason Ong y su equipo, del University Medical Center, Chicago (EE.UU.), encontraron que existe una interferencia con el sueño provocado por los cuadros dolorosos propios de la cefalea tensional. Los resultados comparativos se observaron en 32 mujeres jóvenes (edad promedio: 22 años) con cefalea tensional y 32 con dolor mínimo.

En promedio, las mujeres con cefalea tensional relataban dolor de cabeza  8 días por mes. La gran mayoría señaló al estrés como el detonante de los episodios dolorosos y algo más de la mitad mencionó a los trastornos del sueño como el factor desencadenante del dolor. Los investigadores observaron que intentar dormir es una de las métodos más utilizados por las personas con cefaleas tensionales para liberarse del dolor, y formulan la hipótesis de que esta búsqueda del sueño puede ser un factor que contribuya al insomnio. El análisis de los resultados confirma que existe una relación “de ida y vuelta” entre la cefalea tensional y el insomnio.

Los autores del trabajo señalan la importancia de realizar otros estudios sobre este tema, especialmente en personas que simultáneamente presentan cefaleas y trastornos del sueño.

No es necesario esperar a que esos estudios se completen para tener en cuenta un par de consejos: el primero sería el de evitar el estrés, que sin dudas es un desencadenante de ambos tipos de problemas, y el segundo es destacar la conveniencia de consultar al médico ante la reiteración de cefaleas, trastornos del sueño, o ambos trastornos simultáneamente.
Editora Médica Digital, abril de 2009
http://www.doloronline.net/default.asp?pagina=publico/estv/art_096.asp

martes, 22 de febrero de 2011

El rompecabezas de la migraña

ORIGEN: http://www.consumer.es/web/es/salud/problemas_de_salud/2011/02/21/198971.php



En zonas que sufren de manera periódica vientos intensos, como el cierzo o la tramontana, hay una mayor incidencia de crisis cuando estos soplan con fuerza

La migraña afecta a una de cada seis mujeres y a uno de cada doce hombres. Este tipo de cefalea es algo más que un dolor de cabeza más intenso de lo normal. Es una enfermedad que puede afectar seriamente la calidad de vida de quien la padece, condicionar su actividad laboral, familiar y personal. Todavía no están claras sus causas. De los factores ambientales a la genética, nuevos estudios aportan más información a este verdadero rompecabezas

Por TERESA ROMANILLOS21 de febrero de 2011
La meteorología como desencadenante

- Imagen: Amanda G -
Los afectados saben, de manera probable, que el precio por una buena cena con vino, queso curado y chocolate será un día siguiente de migraña. Pero la lista no acaba aquí, ya que hay numerosos factores que se relacionan como desencadenantes. La meteorología es una de las causas clásicas implicadas en las crisis. Hasta ahora, la evidencia ha sido algo contradictoria, con datos a favor y en contra. Distintos estudios efectuados sobre la influencia de los cambios atmosféricos como desencadenantes del desarrollo de una crisis de migraña arrojan resultados muy dispares, con cifras que varían del 7% al 78%.

Esta gran dispersión hace presuponer una dificultad para recoger todas las variables de forma objetiva. Dos aspectos sí parecen quedar claros a la luz de las distintas investigaciones. Uno de ellos es el viento como claro implicado. Estudios efectuados en zonas que registran de manera periódica vientos intensos, como el cierzo -de componente noroeste- o la tramontana -un viento fuerte y frío que viene del norte, de origen polar-, recogen una mayor incidencia de crisis en los días en que estos soplan con fuerza.

Pese a que el viento suave, los días soleados o las altas presiones atmosféricas parecen implicados en las crisis, los estudios no lo sostienen
Otro aspecto claro es que, a pesar de que no haya un fenómeno meteorológico al que pueda etiquetarse de forma clara como culpable -excepto el viento-, muchos pacientes coinciden en el hecho del "cambio de tiempo" como factor implicado. No obstante, un estudio reciente parece desmentir que los cambios meteorológicos disparen una crisis. Para su realización, un grupo de 238 adultos con migraña llevaron a cabo un registro de sus crisis durante tres meses. Además de anotar los episodios de dolor intenso de cabeza, detallaron los factores a los que habían estado expuestos y que están potencialmente asociados a este tipo de cefalea, incluidas siete preguntas sobre las condiciones meteorológicas.

Los datos se cotejaron con los de un instituto meteorológico de Viena para intentar medir de forma objetiva la relación entre los cambios de tiempo y los síntomas de los participantes. A pesar de que a primera vista algunas variables meteorológicas, como el viento suave, los días soleados y las altas presiones atmosféricas, parecían implicadas en las crisis, el análisis estadístico no las consideró significativas.

El mayor estudio realizado
El conocimiento de la migraña ha dado un paso importante con la publicación de la "Encuesta PALM". Éste es el mayor estudio que se ha llevado a cabo en España sobre la migraña y está respaldado por los neurólogos Jorge Matías-Guiu, Jesús Porta-Etessam, Valentín Mateos, Samuel Díaz-Insa, Arturo López-Gil y Cristina Fernández, del Comité Científico del Programa PALM (Plan de Acción en la Lucha contra la Migraña). El trabajo se basa en una encuesta realizada a 5.668 contactos válidos, cuyas conclusiones se han publicado en la revista 'Cephalalgia', la publicación oficial de la International Headache Society.

La encuesta corrobora una mayor prevalencia de esta afección en mujeres, algo más del doble que en los hombres. Por rango de edad, el mayor número de afectados tiene de 30 a 39 años de edad. Dado que en esta franja se está en plena actividad laboral, es fácil suponer el gran impacto que la patología implica en el ámbito laboral.

El 38% de los afectados se ven obligados a abandonar la tarea que realizan mientras sufren una crisis. Se calcula que se pierden casi 4 días de trabajo al año en el caso de los hombres y algo más de 8 en el de las mujeres. Un dato curioso es la distinta prevalencia geográfica. De esta manera, Navarra registra la tasa de incidencia más baja (un 7,6% de los encuestados había padecido un episodio de migraña en el último año) y Canarias la más alta, con un 18%. Estas diferencias resultan interesantes ya que podrían permitir un mayor conocimiento de los factores que provocan las crisis.

El estudio también pone en evidencia que casi un tercio de los encuestados no habían sido diagnosticados, a pesar de que la migraña es un tipo específico clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las cefaleas que más discapacidad provoca. Otra conclusión que se extrae es que muchos de los pacientes consultados no recibían el tratamiento adecuado. También se constata el frecuente consumo de fármacos sin indicación médica, mayor sobre todo en las personas que no han consultado nunca a su médico.

El Programa PALM tiene como finalidad abordar y mejorar la problemática de la patología e implica tanto a neurólogos y médicos de Primaria como a los pacientes y a la propia Administración.

GENES Y CRISIS DE MIGRAÑA

En el extremo contrario, un estudio reciente ha identificado un factor genético denominado TRESK que, si no funciona de manera apropiada, aumenta la predisposición a sufrir crisis de migraña. Según los autores, esta variable genética podría actuar sobre los niveles de glutamato, uno de los neurotransmisores implicados en la transmisión de información entre las neuronas. De esta manera, se podría hablar de "cerebros hiperexcitables", con mayor sensibilidad a los factores que pueden provocar este tipo específico de dolor de cabeza.
La investigación se efectuó mediante el análisis del genoma de acerca de 3.000 individuos con migraña. Los datos se compararon con otra muestra de 10.000 personas sin la patología para identificar las diferencias genéticas entre ambos grupos. Con el fin de confirmar los hallazgos, se volvieron a comparar los genomas de otro segundo grupo de más de 3.000 pacientes migrañosos con otros 40.000 individuos sanos.
El estudio lo ha efectuado un equipo internacional de científicos, con miembros de la Unidad de Genómica Funcional del Consejo de Investigación Médica (MCR) de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Este descubrimiento, publicado en la revista 'Nature Genetics', podría abrir nuevas opciones terapéuticas para esta enfermedad.