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sábado, 12 de marzo de 2011

Fibromialgia; Estado Nutricional, Calidad de Vida y Capacidad funcional en pacientes con Fibromialgia

ORIGEN: http://fibromialgia-escueladepacientes.blogspot.com/2011/03/fibromialgia-estado-nutricional-calidad.html


Ante la demanda de un mayor número de post de carácter científico y orientados a la alimentación, aquí os dejamos este artículo científico, también revisado por la nutricionista del equipo Lati Escudero. Esperamos que os aporte información nueva y de calidad. Seguiremos proporcionado información relacionada con la alimentación en futuros mensajes.
Un abrazo para todas y todos.

Fibromialgia; Estado Nitricional, Calidad de Vida y Capacidad funcional en pacientes con Fibromialgia

Estudio ENCAVI
Estado Nutricional, Calidad de Vida y Capacidad funcional en pacientes con Fibromialgia
El estudio ENCAVI
Se trata de un estudio sobre el estado nutricional, la calidad de vida y la capacidad funcional de pacientes con fibromialgia (FM). Es un proyecto de la Universidad de Barcelona, dentro del programa de Doctorado de Alimentación y Nutrición, dirigido por la Dra. Magda Rafecas, y en la línea investigación de “Consumo alimentario y relación con patologías diversas”. El estudio se está llevando a cabo gracias a la colaboración de algunas asociaciones de afectados de FM. Nuestro objetivo es determinar el estado nutricional, y su relación con la calidad de vida y la capacidad funcional en mujeres afectadas de esta enfermedad, con el fin de valorar qué posibles mejoras de la alimentación podrían ser realmente beneficiosas para este grupo de población. Como primer paso hicimos una revisión bibliográfica sobre estudios que relacionaran estos aspectos. Esta revisión ya ha sido publicada en la revista internacional Rheumatology International, en abril de 2010 (DOI 10.1007/s00296-010-1443-0). De esta publicación os ofrecemos a continuación un resumen traducido al español. 


FIBROMIALGIA Y NUTRICIÓN, ¿QUÈ SABEMOS? 
Introducción 
Alrededor de 1970 la fibromialgia (FM) empezó a ser identificada como un síndrome distinto de otras enfermedades reumáticas. Sin embargo, la OMS y todas las organizaciones médicas no la reconocieron como tal hasta 1992. Actualmente es clasificada como una enfermedad reumática de etiología desconocida y sin un tratamiento médico efectivo. La FM es una condición caracterizada principalmente por dolor generalizado distribuido en por lo menos 11 de 18 puntos sensibles, y experimentado por lo menos durante 3 meses. Además del dolor los pacientes también sufren otros síntomas como fatiga, desórdenes del sueño, depresión, ansiedad, dificultades cognitivas, dolores de cabeza, etc. También suele presentarse junto con otras patologías como el síndrome de fatiga crónica, la artritis reumatoide, el lupus eritematosus, el síndrome del colon irritable, y la osteoartritis. Así, la fibromialgia tiene un enorme impacto en la calidad de vida de las personas que la padecen, quienes ven reducida su funcionalidad y su capacidad para llevar a cabo sus actividades cotidianas. La prevalencia de la FM en España está alrededor del 2.4%, aunque algunos estudios sitúan esta cifra en el 4% de la población. En otros países europeos, como Italia o Francia, la prevalencia está en valores similares al de España. Las mujeres son las que más padecen esta enfermedad, con gran diferencia respecto a los hombres.  
La causa y los mecanismos de la enfermedad son desconocidos, y por eso es difícil encontrar un tratamiento efectivo o curativo. Hay diversas hipótesis sobre el mecanismo de desarrollo de esta enfermedad, una de ellas es la del estrés oxidativo. Se ha observado que las personas con fibromialgia tienen unos niveles elevados de radicales libres y una capacidad antioxidante disminuida, cosa que implicaría un estado pro-oxidante en el organismo. Estos niveles oxidantes   provocan daños celulares, afectando a muchas de las funciones básicas a ese nivel. Algunos estudios han intentado explicar cómo este estrés oxidativo, en las células, estaría relacionado con el desarrollo y mantenimiento de este síndrome. De manera que también se ha considerado que una suplementación con nutrientes antioxidantes sería beneficiosa para el tratamiento de la FM. Relacionado en esto, hay algunos estudios que han investigado sobre los efectos de dietas ricas en antioxidantes, como las vegetarianas, con resultados positivos. Sin embargo, este asunto requiere una evaluación más profunda. Además se sabe que para que la defensas antioxidantes del organismo funcionen correctamente son necesarios muchos nutrientes como es el caso de algunas vitaminas y algunos minerales, tales como el magnesio, el manganeso, el selenio, el hierro, etc.  
Además del estrés oxidativo, también se habla en cuanto al mecanismo de la FM de la teoría inmunológica que implicaría la participación de moléculas inflamatorias como son las citoquinas. Aunque hay pocos datos al respecto, se ha sugerido que algunas de estas citoquinas, pueden estar involucradas en la causa de esta patología. Además se sabe que estas moléculas juegan un papel importante en procesos clínicos como la fatiga, la fiebre, el sueño, el dolor, el estrés, etc. Este aspecto también necesita ser más estudiado en un futuro.  
En relación con el manejo de la enfermedad, las revisiones recientes muestran que las intervenciones más efectivas reduciendo los síntomas, principalmente el dolor, pero también la fatiga y otras, son aquellas con enfoques multidimensionales. Algunos fármacos, la actividad física, las técnicas de relajación y la terapia conductual han demostrado hasta el momento ser las herramientas más efectivas. En cuanto a las enfoques terapéuticos no farmacológicos, los que han demostrado una gran eficacia han sido el ejercicio físico cardiovascular (aeróbico), la terapia cognitivo-conductual, la educación al paciente, y el abordaje multidisciplinar. Además, han demostrado eficacia moderada, el ejercicio de fuerza (anaeróbico), la acupuntura, la hipnoterapia, el biofeedback y la balneotearpia. Para otras prácticas ampliamente utilizadas, tales como la ozonoterapia y algunos suplementos nutricionales, se requiere más investigación para conocer sus efectos.  
En resumen, por el momento no existe cura para la fibromialgia ni tampoco un tratamiento efectivo, por eso se busca cuál puede ser la mejor manera de abordar esta patología. Hay algunos aspectos que necesitarían más investigación, por ejemplo, sobre cómo la nutrición puede afectar a los síntomas de los pacientes. Ya que la FM afecta a una proporción significativa de la población, con varios grados de discapacidad y de impacto en su calidad de vida, resulta evidente que es un importante problema sanitario en la actualidad. Por ello es de crucial importancia investigar qué más es posible hacer para mejorar la salud y la calidad de vida de estos pacientes.  
El propósito de esta revisión fue buscar sobre todo lo que hasta ahora se sabe en relación con la  fibromialgia y la nutrición, especialmente en cuanto a dietas, estado y suplementación nutricional. Para ello se han analizado todos los estudios científicos, que relacionaban estos aspectos, publicados en MEDLINE, desde 1998 hasta  2008. 


Fibromialgia, dieta y nutrición 
La FM, como enfermedad reumática que es, con elementos inflamatorios y oxidativos involucrados, podría verse beneficiada con dietas ricas en antioxidantes, tales como aquellas basadas en productos vegetales no cocinados (living food diet). En un estudio en el que los pacientes tomaban este tipo de dieta, éstos mostraban niveles elevados en plasma de beta y alfa-carotenos, licopenos, polifenoles, vitamina C y vitamina E. Además los resultados clínicos fueron que los pacientes mejoraban en cuanto a su dolor, rigidez de las articulaciones y su percepción de salud. Debido a este posible efecto beneficioso de la dieta vegetariana, otros estudios fueron llevados a cabo para evaluar este hecho. Dos de ellos compararon los efectos al cambiar de dieta omnívora (alimentos de todo tipo) por vegetariana, sin hacer ningún cambio en el tratamiento médico de los pacientes. En ambos se obtuvieron resultados positivos de mejoría en los síntomas de la fibromialgia, aunque el dolor fue la variable que menos cambió. También hubo otras mejoras de salud en cuanto a peso corporal, colesterol plasmático, etc. En conclusión, los autores consideraron interesante recomendar a los pacientes dietas principalmente vegetarianas, pero también indicaban que se necesitan más estudios que analicen en profundidad este asunto. Además otros autores que habían comparado el efecto de una dieta vegetariana versus un tratamiento farmacológico, observaron que este tipo de dieta por sí sola no era una herramienta útil por sí sola para el tratamiento de la FM.  
El glutamato monosódico y el aspartamo (aditivos usados en la alimentación actual), podrían actuar como toxinas a nivel del sistema nervioso, cuando son usados en exceso. Su eliminación de la dieta de cuatro pacientes con FM y otras patologías, parece ser que produjo una resolución de sus síntomas al cabo de unos meses. Sin embargo, el efecto de estas sustancias en el dolor musculoesquelético y en la FM, no se considera bien demostrado y el mecanismo de acción tampoco es bien conocido, por lo que esta hipótesis también requeriría más investigación.  
Actualmente internet se ha posicionado como la mayor fuente de información de muchas personas, y son muchos los pacientes que buscan tratamientos o remedios a pesar de la falta de evidencia científica sobre ellos. Es el caso de la “dieta de eliminación”, basada en identificar y evitar alimentos irritantes para los que las personas con FM pudieran tener alergias subclínicas (alergias sin los síntomas tipicos). Consiste en una rotación de alimentos, que son introducidos al ritmo de 1 cada 5 días, y durante este período se presta especial atención a los efectos. En función de éstos, algunos alimentos son eliminados de la dieta de estas personas. Otro método parecido pero sin suficiente evidencia científica es la “dieta oligoantigénica”, en la cual los alimentos procesados son eliminados de la dieta y reemplazados por sus equivalentes “paleolíticos” o sin procesar. Además, algunas páginas web, revistas, libros, etc, dirigidos a pacientes con FM, proporcionan información sobre el beneficio potencial de diferentes tipos de dietas y alimentos.  
El bajo de ánimo, la ansiedad y los desórdenes alimentarios parecen tener una elevada prevalencia en personas con fibromialgia. La anorexia, la bulimia y los “atracones” parecen ser desórdenes alimentarios presentes entre los síntomas de esta enfermedad. Por lo tanto, a nivel práctico, si estos pacientes son más susceptibles de padecerlos, deberían recibir especial atención en este sentido cuando se les trata.  


Fibromialgia y estado nutricional 
Un estudio realizado por la Asociación Nacional de Fibromialgia en Estados Unidos, en el que participaron más de 2500 pacientes, identificó algunos asuntos de especial relevancia, como la idoneidad de recomendar buenos hábitos de salud a estas personas y la gran prevalencia de sobrepeso y obesidad existente en este grupo de población, dato que ha sido corroborado por otros estudios. Se sabe que cuanto más elevado es el índice de masa corporal (peso en relación a la altura) peor son los síntomas y la calidad de vida de pacientes con FM. Y es que en general, las personas obesas muestran una mayor sensibilidad al dolor y una peor calidad de vida. Por el momento se desconoce si el exceso de peso más frecuente en FM es consecuencia de ésta o si realmente son personas más propensas a ello que la población sana. De cualquier modo, la investigación nos ha ofrecido resultados de mejora para diversos problemas musculoesqueléticos cuando se ha llevado a cabo una pérdida de peso. Es por ello, que el control de peso debería ser una herramienta para mejorar las manifestaciones musculoesqueléticas en enfermedades como la fibromialgia, para mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida de los pacientes. Además, teniendo en cuenta que los pacientes con FM son físicamente más inactivos que el resto de la población y que suelen tener índices de masa corporal mayores, pueden tener un riesgo mayor de padecer otras patologías como el síndrome metabólico u otras enfermedades cardiovasculares. Por ello muchos investigadores recomiendan que estos pacientes deberían recibir una educación sanitaria en cuanto a  los beneficios de la actividad física y el control del peso, para reducir el riesgo del síndrome metabólico, mejorar el dolor y la salud en general. 
Otro aspecto interesante sobre el estado nutricional es la posibilidad de algunas deficiencias. Se ha propuesto que algunas deficiencias nutricionales podrían estar implicadas en los síntomas de la fibromialgia, aunque no hay ningún estudio que las evalúe globalmente. En esta revisión hemos encontrado algunos estudios que hablan del posible papel en esta patología de las deficiencias de magnesio, yodo, hierro, selenio, zinc, vitamina D, triptófano (precursor de la serotonina), aminoácidos de cadena ramificada, melatonina, etc.  
En cuanto al yodo, hay una hipótesis sobre una posible disfunción de la tiroides, que sería leve y no daría alteraciones en los parámetros bioquímicos (T3, T4 y TSH), pero que sí sería la causa de los síntomas clínicos de la fibromialgia. También se ha apuntado que un desequilibrio en el selenio, el zinc, el hierro y/o la vitamina A, podrían también causar este mal funcionamiento tiroideo. Se sabe que cuantos más síntomas de hipotiroidismo se presentan, más probable es la presencia de fibromialgia. Aunque no hay una evidencia completa sobre la deficiencia de yodo y esta enfermedad, merece la pena prestar especial atención debido a que este problema nutricional es bastante frecuente. Parece ser que en personas que sufren anemia por deficiencia de hierro y talasemia es más elevada la prevalencia de FM, y en personas con osteoporosis ocurre lo mismo, por ello es importante que de detectarse estos problemas, se prescriba una adecuada suplementación nutricional, a base de hierro y calcio y vitamina D, respectivamente.  
Algunos estudios han propuesto que determinados oligoelementos (o elementos traza) pueden ejercer un papel importante en los mecanismos de la enfermedad, especialmente aquellos implicados en las defensas antioxidantes como sería el selenio, el zinc y el magnesio. Los niveles plásmaticos de estos minerales en pacientes con FM pueden estar disminuidos según datos de algunos estudios. Sin embargo, según otros autores que analizaron parámetros similares, no encontraron niveles más bajos que en la población sana. Por tanto, los datos sobre los niveles y la posible relación de estos oligoelementos y la FM, son contradictorios, con lo que no se puede concluir nada hasta el momento. No obstante, estos minerales siguen siendo muy importantes para mantener el equilibrio oxidación/antioxidantes en el organismo, por lo que se debe procurar que la dieta los aporte en una adecuada cantidad.  
Como conclusión de este apartado, aunque no hay suficiente evidencia sobre las posibles relaciones entre el estado nutricional y la FM, hay suficientes datos para considerar que el tema es importante y que debe ser estudiado en profundidad.  


Fibromialgia y suplementación nutricional 
Debido, en parte, a la falta de un tratamiento eficaz de la fibromialgia, ha surgido en los últimos años gran cantidad de información no científica sobre los beneficios potenciales de algunos productos a base de ingredientes nutricionales o botánicos, sin embargo, se han realizado muy pocos estudios científicos entorno a ellos. En la búsqueda que hemos realizado hemos encontrado trabajos realizados con Coenzima Q10, Ginkgo biloba, Vitamina C, Acetil-L-carnitina, alga Chlorella pyreinoidosa, 5-Hidroxitriptófano e hidrolizado de colágeno. Todos ellos obtuvieron resultados positivos para los pacientes con FM, que mejoraron sus síntomas, en cuanto al dolor, fatiga, rigidez y calidad de vida, a pesar de que no evaluaron estos parámetros de la misma manera.  Aunque estos resultados no son suficientes, sí es razonable recomendar que en un futuro se evalúen  con más detalle los posibles efectos positivos de algunos suplementos nutricionales en esta enfermedad. 


Conclusión 
En resumen, esta revisión revela un posible beneficio para los pacientes con FM, mejorando la conducta dietética tanto para mantener el peso en valores normales como para mantener un estado nutricional óptimo. Nuestras dos recomendaciones principales son animar al colectivo científico-médico a profundizar en la relación entre la nutrición y la fibromialgia, así como a proporcionar consejo dietético a estos pacientes para mejorar su alimentación así como su estado de salud. 
NOTA: Esta revisión ha sido realizada a través de  Medline, por lo que otros estudios sobre el tema podrían haber quedado sin evaluar. El texto original con todas las referencias se encuentra publicado en Rheumatology International, 1 de abril de 2010, y está disponible en: www.springerlink.com 
Laura Isabel Arranz Iglesias

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