jueves, 10 de diciembre de 2009

AROMATERAPIA: Composición de los aceites esenciales


Son sustancias odoríferas volátiles contenidas en las plantas aromáticas. Se presentan en finas vesículas situadas entre las células vegetales. Se localizan en las flores, frutas, raíces, cortezas y semillas y contienen innumerables componentes químicos.

Su poder reside en la combinación de sus elementos y ninguna fórmula química puede reproducir totalmente un producto natural, por eso es importante utilizar aceites esenciales en estado puro.

Sus cualidades son: una gran penetración cutánea, eficaces propiedades tratantes para la piel (equilibrantes, antisépticas y revitalizantes) y proporcionar un bienestar total regulando la energía vital.

Están estructurados por moléculas aromáticas y partículas energéticas con vibración, rotación y desplazamiento que le permiten llegar al sentido más olvidado. Son sustancias muy ligeras y de textura muy fina, se fabrican a partir de una amplia variedad de flora, que va desde las plantas mas modestas hasta las exóticas orquídeas, rosas y brotes de algunas frutas, como el aguacate y el plátano. También se extraen aceites esenciales de las hojas, las raíces y la corteza de árboles.

Estos aceites presentan una composición química parecida a la de las hormonas, ya que tienen la capacidad de actuar sobre las personas al ser absorbidos por la piel o inhalados. Actúan sobre el organismo/metabolismo influyendo en el estado físico y emocional, activando nuestros sentimientos y vida afectiva a través del sistema nervioso.
Composición química de los aceites esenciales
Los aceites esenciales son una compleja mezcla de sustancias químicas. La proporción de estas sustancias varía de un aceite a otro. Los principales componentes son:

Carburos terpénicos: Los terpenos son una clase de sustancia química que se halla en los aceites esenciales, resinas y otras sustancias aromáticas de muchas plantas, como por ejemplo los pinos y muchos tipos de cítricos. Uno de los terpenos más comunes es el pineno, que se encuentra, entre otros, en la trementina, extraída del pino. Aunque no siempre se han de considerar tóxicos, los terpenos, tomados en dosis suficientemente elevadas, pueden producir convulsiones, insomnio, náuseas, pesadillas, temblores y vértigo, entre otros problemas. Algunos de los terpenos más usuales son el limoneno, felandreno, camfeno, cariofileno.

Cetonas: Parecidas químicamente a los terpenos, algunas cetonas como la thuyona, se hallan en el Ajenjo (Artemisia absinthium), utilizado en la fabricación de numerosas bebidas alcohólicas como el vermut.

Alcoholes: Como el borneol, mentol, geraniol, linalol o cineol.

Fenoles: Timol, eugenol, eucaliptol, carvacrol, anetol.

Aldehídos: Cinámico, anísico y benzoico.

Esteres: Acetato de linalilo, salicilato de metilo (compuesto antiinflamatorio parecido a la aspirina).

Carburos saturados y ácidos, compuestos sulfurados.
Los aceites esenciales son los agentes de la adaptación de las plantas a su entorno y no es sorprendente, por lo tanto, que contengan hormonas (la Salvia, planta que regula y promueve la menstruación, contiene estrógenos, al igual que la Melisa, el Lúpulo y el Orozuz; el Ginseng contiene sustancias similares a la estrona; el Romero incrementa la secreción de la bilis y facilita su excreción, etc). Por esta razón, controlan la multiplicación y renovación de las células, teniendo efectos citofilácticos y curativos en todo el cuerpo humano.

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